domingo, 16 de diciembre de 2012
Soledad
Alberti siempre estaba solo. También lo estuvo Juan Ramón Jiménez y no hablemos de Machado. Hoy me han hecho reflexionar sobre esto, sobre esa soledad de los mencionados maestros de la pluma. Y yo, ahora, en medio (o a un lado) de mi soledad particular, la mía propia, me pregunto si la de aquéllos era obligada o elegida.
Al parecer Alberti la buscaba; en el caso de Juan Ramón, considero que era necesaria por sus excentricidades, pero... ¿y Machado? Errante y vagabundo, de pueblo en pueblo, quizá rastreando un hálito, una reminiscencia nimia del alma de Leonor; preconizando ese último viaje, que también realizaría, obvio, en la más absoluta soledad.
La soledad... Estar solo. También reflexionaba Cernuda sobre este estado que, a sus ojos, era necesario para encontrarse con uno mismo y arrojar luz a sentimientos contrariados, tribulaciones y momentos de confusión. Pero volvemos a lo mismo, esto es, la bonanza de ese "estar solo" siempre y cuando sea decisión de uno mismo, elección voluntaria.
Siempre quedarán los textos, aguardando en el estante, gustosos de acompañarte.
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