jueves, 30 de junio de 2011

Despedidas

Quién me iba a decir que me iba a dar pena irme. Mañana de despedidas, alguna lágrima furtiva, emociones, cafés, risas y momentos rememorando el primer día aquí. Volvería a andar los mismos pasos. Nos vemos en septiembre.

lunes, 27 de junio de 2011

Empaquetando

Como se dice comúnmente, "el pescao está vendido". Ya empaquetamos los enseres que nos llevamos a otra parte y tiramos todo aquello que consideramos que no nos hará más falta. Al final, el final ha llegado de forma acelerada. En estos días, se acerca uno más a toda aquella gente con la que has compartido tu vida durante meses sin darte cuenta. Cuánta gente grande voy descubriendo estos últimos días. Lo bueno: ya está descubierta para el próximo curso.

lunes, 20 de junio de 2011

Absurdos

Discusiones absurdas, palabras absurdas, reproches absurdos. Me da igual que escribas o que no, que critiques lo que yo alabo, que ironices sobre lo que hace que me bombee el corazón. Tú no lo entiendes, quizá porque eres de ciencias y yo de letras (aunque hay tantos de ciencias que también valoran lo mismo que yo). En cualquier caso, cuando la bola empieza a crecer, ambos deberíamos ser lo suficientemente sabios como para pararla y no seguir dándole patadas y construyendo muros que luego hay que saltar. Te dije, me has dicho, perdona, no era tu intención, no quería... Más disculpas de ambos frentes pero la batalla sigue latiendo en los tambores que marcan la avanzada.

viernes, 17 de junio de 2011

Agenda

La voz tomada, un ligero escozor en los ojos por la falta de sueño, leve dolor en la planta de los pies por el exceso de tacón (para presumir hay que sufrir), cansancio, desgana y ganas de no tener ya más público. La agenda pesa demasiado: tengo tanto que hacer que me agobio, porque no sé por dónde empezar.
Me impaciento ante las inminentes visitas al mar pero también siento pereza ante la llegada de otros quehaceres propios de la llegada de las ansiadas vacaciones: limpieza a fondo, recolocar enseres que transportaré de aquí para allá, buscar vivienda nueva para el próximo curso, visitas familiares obligadas (no todas deseadas en la misma medida), ausencias que se convertirán en omnipresencias... Cuando quiera darme cuenta, habrá pasado el verano y estaremos de vuelta. En cualquier caso, no es aún el caso, así que disfrutemos del postre, después de haber engullido ya, distraídamente, los primeros y segundos platos (que ya llegan a empachar).

martes, 7 de junio de 2011

Roles

Desde niña tenía claro que quería trabajar como profesora. Dudaba entre Historia y Lengua y, al final, me decanté por la segunda opción (animada por mis profesores que habían leído algunas letras mías de por aquel entonces y que me aseguraban que la Literatura era lo mío, cosa que aún no veo del todo claro). Cuando empecé mi periplo como docente, entendí que enseñar en sentido estricto no era lo que ocuparía los 60 minutos que dura la clase. Ahí entendí que, además de docente tendría que ejercer de psicóloga, de policía, de payaso, del Santo Job, de pseudopadres-que-educan-o-lo-intentan… Todo eso lo asumí sin problema porque “la educación ha cambiado mucho, porque los alumnos ya no son lo que eran, porque ahora funcionan otras técnicas, porque el rol del profesor/alumno no es el mismo…”. Lo que no sabía y me acabo de enterar es que, además de todo eso y de ser también administrativa y burócrata, tengo que negociar. Negociar, sí. No basta que yo crea que un material es mejor que otro y por eso ya debe ser el elegido. Además, tengo que intentar sacar algún provecho. Madre mía. A ver si ahora con los Grados nos ponen una asignatura que se llame “gajes del oficio” y la gente viene mejor preparada.

Presencias

Una presencia siendo ausencia. Lo que logra la tecnología. Sé que estás ahí, que piensas en mí, y tus dedos pulsan la tecla que lleva mi nombre. Para cualquiera puede ser una tontería, no para mí, que se me antoja precioso que a kilómetros de distancia, dediques tu tiempo, aunque sea un instante esporádico, a pensarme; que quieras que yo sepa que me piensas y que pulses la tecla que lleva mi nombre. Y yo, a kilómetros de distancia, me doy cuenta de que la conciencia me engañaba, que no estoy sola, que puedo contar contigo, aunque ahora mismo sólo podamos compartir un eco sordo y frío a través del auricular. No puedo tocarte, ni olerte, ni sentir tu presencia, pero sé que estás ahí y eso es suficiente. Mis sueños se bañan en este remanso de recuerdos en los que te cuelas y no puedo evitar que mis ojos, mi alma, sonrían cuando imagino que mañana viviré otro día en el que tú volverás a estar.

jueves, 2 de junio de 2011

Recuerdos de estudiante

Hoy me he acordado de cuando yo fui a ver mis notas de 2º de Bachillerato. Ahora soy yo la profe que mira con una sonrisa a los alumnos/as que llegan con la misma ropa elegante de la noche anterior, cara de sueño y cansancio, y se amontonan frente al tablón en el que están colgadas sus notas. Recuerdo la alegría que sentí al ver la nota media que obtuve (alta pero muy merecida), recuerdo las lágrimas de algunos que por una no podían presentarse a selectividad y la sonrisa nerviosa de otros que contemplaban sorprendidos que lo habían aprobado todo al final. Abrazos, saltos, más lágrimas... Luego quedaba otro tirón: la selectividad, que después de todo resultó ser un paseo. Y el siguiente escalón: la universidad. Primer curso, nervios, nuevos amigos, nuevos hábitos, nuevos lugares... Vida nueva, cuasi independiente, pisos de estudiantes, salir y entrar sin dar explicaciones... Responsabilidades, fuerza de voluntad... Madurez. Los años fueron pasando; segundo curso, tercero y cuarto. Nueva graduación, nuevo escalón: CAP, primeras experiencias como docente... Primeras oposiciones, aquella llamada desde Málaga para empezar a trabajar... Qué recuerdos. Aún siento el pellizco en el estómago cuando recuerdo mi etapa de opositora. Era una carrera de fondo, era estudiar más de cinco horas al día durante meses, repasar, intentar recordarlo todo, construcción permanente de esquemas mentales, reglas mnemotécnicas, estrés... Ánimo a todos los que ahora pasan por todo eso. Pronto no será más que un recuerdo, como me pasa a mí ahora.