miércoles, 11 de enero de 2012
Parece que no importa
Parece que no importa que te piense cuando abro los ojos, cuando los cierro, cuando respiro y cuando se me escapa el aire y la vida del cuerpo. Parece que no importa que lo único que le pido a dios, o a la suerte, o al destino o a la vida es tenerte cerca. Parece que no importa que me haya encadenado a tu vida, que haya inhalado tu aliento y tú mi alma. Parece que no importa que mi corazón se pudre si no le llega tu calor y renace cuando se acerca al tuyo. Parece que no importa, ya no importa. Pataleamos bombas que acabarán por estallar. Parece que le hayamos perdido el miedo. Y parece que no importa.
viernes, 6 de enero de 2012
Quiero llorar hasta volverme agua
Quiero llorar hasta volverme agua,
hasta que el triste cuerpo donde habito
sea vendaval de espuma,
pequeña lágrima cerrada,
temblando en la boca volcánica del mundo.
¿Es que nadie traspasa
esta membrana líquida
que soy, esta lluvia unitaria
de rugidos?
Quiero llorar tan fuerte,
tan desgarradamente
roto en llanto
que la piedra ancestral
de mi esqueleto
se haga toda de lágrimas
y lágrimas.
Para que cuando hablen
de mi silencio póstumo
mastiquen:
-fue una lágrima azul
que derribó la tarde-.
Juan José Ceba
hasta que el triste cuerpo donde habito
sea vendaval de espuma,
pequeña lágrima cerrada,
temblando en la boca volcánica del mundo.
¿Es que nadie traspasa
esta membrana líquida
que soy, esta lluvia unitaria
de rugidos?
Quiero llorar tan fuerte,
tan desgarradamente
roto en llanto
que la piedra ancestral
de mi esqueleto
se haga toda de lágrimas
y lágrimas.
Para que cuando hablen
de mi silencio póstumo
mastiquen:
-fue una lágrima azul
que derribó la tarde-.
Juan José Ceba
Te vas
Te vas aunque yo no quiera,
aunque me aferre a tu mano
y te despierte cuando duermes
porque temo que duermas demasiado.
Te vas y te llevas los latidos
que reprime mi corazón desolado.
A veces, te sorprendo mirándome,
con tus ojillos negros y sabios,
y hablamos sin pronunciar palabra,
palabras que nunca necesitamos,
porque yo veía en tus ojos
y veías tú en los míos retazos
de la vida que me zarandeaba
pero que empezaba y acababa a tu lado.
Porque siempre has sido mi norte,
el punto de partida que marcó mi pasos,
pasos errantes hoy, que me llevan y me traen
aún sabiendo que se va perdiendo tu abrazo.
Es esta la pena que me ahoga,
la que ahoga el iris de mis ojos apagados,
no imagino mi mundo sin ti,
no puedo, no quiero imaginarlo,
despertar y querer oirte,
necesitar para vivir tu abrazo
y convencerme de que ya no hay forma
de que son huérfanos mi oído y mi tacto.
Quisiera encadenarte a mi vida,
cambiarme por ti y seguir luchando,
librar yo esta batalla que pierdes
y que te aleja y te va apagando.
Te necesito en mi vida,
necesito el calor de tus labios,
ese abrazo que irradia bondad
y sosiega mi alma hecha pedazos.
Pero te vas, aunque yo no quiera,
aunque me aferre a tu mano,
y te despierte cuando duermes
temiendo que duermas demasiado.
aunque me aferre a tu mano
y te despierte cuando duermes
porque temo que duermas demasiado.
Te vas y te llevas los latidos
que reprime mi corazón desolado.
A veces, te sorprendo mirándome,
con tus ojillos negros y sabios,
y hablamos sin pronunciar palabra,
palabras que nunca necesitamos,
porque yo veía en tus ojos
y veías tú en los míos retazos
de la vida que me zarandeaba
pero que empezaba y acababa a tu lado.
Porque siempre has sido mi norte,
el punto de partida que marcó mi pasos,
pasos errantes hoy, que me llevan y me traen
aún sabiendo que se va perdiendo tu abrazo.
Es esta la pena que me ahoga,
la que ahoga el iris de mis ojos apagados,
no imagino mi mundo sin ti,
no puedo, no quiero imaginarlo,
despertar y querer oirte,
necesitar para vivir tu abrazo
y convencerme de que ya no hay forma
de que son huérfanos mi oído y mi tacto.
Quisiera encadenarte a mi vida,
cambiarme por ti y seguir luchando,
librar yo esta batalla que pierdes
y que te aleja y te va apagando.
Te necesito en mi vida,
necesito el calor de tus labios,
ese abrazo que irradia bondad
y sosiega mi alma hecha pedazos.
Pero te vas, aunque yo no quiera,
aunque me aferre a tu mano,
y te despierte cuando duermes
temiendo que duermas demasiado.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)