miércoles, 30 de noviembre de 2011
Despertar tardío
El viento me golpea la cara, me arranca el aroma que se adhiere a mi piel, me tira del pelo, se mete en mis ojos. Es un viento frío, el viento primero de la primera mañana. Ojos cristalizados, imágenes que crecen y menguan entre los añicos rotos del espejo en el que no puedo mirarme porque no devuelve la imagen que quiero. Frío, hace frío, es un frío que deshumaniza y que perpetúa y ensordina las rarezas del latido desacompasado de este corazón que ya noto como algo ajeno a mi. Late a su ritmo, libre albedrío que se estrella contra las encrucijadas que transito en la penumbra, siempre en la penumbra silenciosa. Y el tiempo, ese castigo que dios lanzó a los hombres, hacerlos marionetas del tiempo, que nos zarandea, nos acerca y nos aleja, nos proyecta hacia el abismo o nos suspende eternamente en el limbo incomprensible, inabarcable. Añoro oír la palabra pretendida. Me acabo, me consumo. Sueño o vigilia, sueño o vida, sueño o muerte.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Ha caído entre mis manos
una página en blanco,
nada escrito, ni una letra,
pretende que yo la vaya llenando
con historias venideras,
sueños rotos del pasado,
risas neonatas incesantes,
pasos juntos, mi paso junto a tu paso.
El miedo seca mi pluma,
no me atrevo a dibujar un solo trazo,
de nuevo me siento marioneta,
juguete roto, muñeca de trapo.
Quiero dibujar caricias,
ojos fijos, juegos de brazos,
corazones latiendo a la par
y aromas nuevos en los ocasos.
Dichosa pluma, que sigue seca,
no logro dibujar un solo trazo,
guardo anhelos en la maleta,
mi dicha y mi voz, también las guardo.
una página en blanco,
nada escrito, ni una letra,
pretende que yo la vaya llenando
con historias venideras,
sueños rotos del pasado,
risas neonatas incesantes,
pasos juntos, mi paso junto a tu paso.
El miedo seca mi pluma,
no me atrevo a dibujar un solo trazo,
de nuevo me siento marioneta,
juguete roto, muñeca de trapo.
Quiero dibujar caricias,
ojos fijos, juegos de brazos,
corazones latiendo a la par
y aromas nuevos en los ocasos.
Dichosa pluma, que sigue seca,
no logro dibujar un solo trazo,
guardo anhelos en la maleta,
mi dicha y mi voz, también las guardo.
El cielo sigue llorando
No deja de llover. El calor de dentro empaña el cristal por el que serpertean, furtivas, las gotas de lluvia que va dejando caer el cielo desde hace ya varios días. Café recién hecho en mi taza favorita, taza que abrazo y que calienta mis manos, como siempre, frías. Me gustaría compartir contigo este momento, este café, este tacto cálido de la taza entre mis manos, asomarnos a la ventana y llenarnos el alma con el aire limpio que dejan las lágrimas celestiales. De nuevo utopías, soledades, latidos desacompasados.
martes, 22 de noviembre de 2011
Leer entre líneas
El don de leer entre líneas no lo tiene mucha gente. A veces me aterra que lean mis "entrelineas", que me entiendan, que entiendan mi pena... mi pena, la mía, esa que filtra la sangre que me da vida y la administra a su antojo, no sea que me llene de vida, de ilusión, y se me desborde la dicha.
Se puede leer entre líneas, imaginar imposibles o realidades, dudo qué es lo mejor. En cualquier caso, como pasatiempo, es una opción que no me desagrada. Sigue leyendo, que yo seguiré construyendo mundos de penumbra y silencio entre línea y línea.
Se puede leer entre líneas, imaginar imposibles o realidades, dudo qué es lo mejor. En cualquier caso, como pasatiempo, es una opción que no me desagrada. Sigue leyendo, que yo seguiré construyendo mundos de penumbra y silencio entre línea y línea.
martes, 15 de noviembre de 2011
No hay manera ni forma
No la hay, o quizá sí la hay pero no me brota de forma natural. Me amedrenta el susurro continuo del corazón, la humedad en tus ojos cuando te fallo, porque te fallo, lo sé, lo siento. Quizá, sí, habría que ser como las gotas de lluvia que caen sobre las hojas del árbol y apenas las llegan a rozar. Quizá debería haberme deslizado por tu vida como una sombra, como una ráfaga, que pasa sin pena ni gloria, dejando un leve tacto, un aroma casi imperceptible. Pero yo no soy lluvia suave sino tormenta, con sus truenos y sus rayos, tormenta que apaga el día y mata cualquier resquicio de luz. Y todavía corre el mes de noviembre.
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