sábado, 23 de julio de 2011

Rebajas

Mañana entera de rebajas. Si me descuido unos días más, no las pillo. Este año no me apetecía pasarme horas y horas rebuscando entre lo rebuscado, la verdad. Pero ha podido más la fuerza de la costumbre y hoy he echado un rato. No ha caído mucho, algún pantalón y alguna camisa, para matar el gusanillo.
Me gusta aprovechar la mañana del sábado cuando voy de compras. Hay poco tráfico, más aparcamiento, menos gente... más traquilidad, en definitiva. Luego, una buena comida, una buena siesta, un grato paseo al atardecer... De lujo. Vivan las vacaciones.

viernes, 22 de julio de 2011

Más recuerdos

Aún recuerdo cómo me pasaba horas y horas frente al ordenador cuando salían los destinos provisionales, el listado de aprobados en las oposiciones, baremos... Me iba la vida en ello. Cuando obtuve plaza en el 2008, pensé que nunca más me preocuparía por los destinos provisionales. Me equivoqué. Llevo días con los dedos cruzados para atrapar la suerte y que cambien algunos de ellos. A veces, si he deseado algo de forma vehemente, se ha cumplido. Ojalá ocurra esta vez.
Me pongo en la piel de los que han de empezar en un sitio nuevo. Algunos con ilusión, porque es un sitio que les agrada. Otros, con desánimo, porque sienten que son desterrados sin conocer el motivo. A todos ellos, sean de los primeros o de los últimos, suerte.

Viejos recuerdos

Llevo varios años viniendo a la misma casa y recuerdo cómo había que poner el ventilador si querías estar un rato en el sofá. Este año no hace tanto calor, basta con tener el balcón abierto. La brisa que viene del mar refresca, perfuma el ambiente y riza mi pelo. Todos duermen todavía. Yo no consigo romper el despertador biológico que debí tragarme durante el invierno y a las 9, como mucho, ya estoy despierta. Salgo de la cama para no despertar a nadie, me sirvo mi café, respiro hondo y me lleno de la paz y la calma que tanto he añorado durante meses. Soy feliz. Suena rotundo, pero lo soy. Siempre hay situaciones que podrían mejorarse, como es lógico, pero puede decirse que tengo todo lo que necesito para reir por dentro. Te tengo ahí, tengo tiempo para lo que me apetece, he aprendido a hacer lo que me place, a decir lo que siento, a buscar y encontrar lo que necesito. Tú me demuestras que puedo contar contigo, a pesar de las diferencias que existen entre ambos, pero me demuestras que soy un pilar en tu vida y eso me hace sentir importante.

lunes, 11 de julio de 2011

Desgana

Trasnochar, levantarse tarde, comer tarde, deambular por calles que quedan en sombra de forma artificial, degustar helados mientras los pies, casi desnudos, se deslizan por el asfalto abrasador o por la refescante arena que acaba de besar el agua salada. Ver atardeceres desde lugares dispares (campo, playa, miradores mágicos...). Da igual si es aquí o allí, no llevo reloj, tengo que preguntar el día que es (¿lunes o martes?, ¿11 ó 12?), no hay prisa, nadie me espera y yo no espero a nadie. Si apetece bien, si no... no importa. Apenas hablo con nadie. Salgo, entro, paseo, observo, miro, curioseo, pienso... sobre todo esto último. Sola con mis pensamientos, mis razonamientos, mis proyectos, posibilidades, utopías. Abruma saber que tienes todo el tiempo del mundo para hacer lo que se te antoje, como descubrir lugares nuevos en la ciudad eterna.
En el fondo no creo que esto sea bueno. Acostumbras al cuerpo a moverse a su antojo, cada órgano, cada neurona, cada poro, se comporta a su libre albedrío. Qué difícil va a ser volver a entrar en cintura dentro de 50 días. 50 días, qué barbaridad.