viernes, 22 de julio de 2011

Viejos recuerdos

Llevo varios años viniendo a la misma casa y recuerdo cómo había que poner el ventilador si querías estar un rato en el sofá. Este año no hace tanto calor, basta con tener el balcón abierto. La brisa que viene del mar refresca, perfuma el ambiente y riza mi pelo. Todos duermen todavía. Yo no consigo romper el despertador biológico que debí tragarme durante el invierno y a las 9, como mucho, ya estoy despierta. Salgo de la cama para no despertar a nadie, me sirvo mi café, respiro hondo y me lleno de la paz y la calma que tanto he añorado durante meses. Soy feliz. Suena rotundo, pero lo soy. Siempre hay situaciones que podrían mejorarse, como es lógico, pero puede decirse que tengo todo lo que necesito para reir por dentro. Te tengo ahí, tengo tiempo para lo que me apetece, he aprendido a hacer lo que me place, a decir lo que siento, a buscar y encontrar lo que necesito. Tú me demuestras que puedo contar contigo, a pesar de las diferencias que existen entre ambos, pero me demuestras que soy un pilar en tu vida y eso me hace sentir importante.

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