jueves, 24 de noviembre de 2011

El cielo sigue llorando

No deja de llover. El calor de dentro empaña el cristal por el que serpertean, furtivas, las gotas de lluvia que va dejando caer el cielo desde hace ya varios días. Café recién hecho en mi taza favorita, taza que abrazo y que calienta mis manos, como siempre, frías. Me gustaría compartir contigo este momento, este café, este tacto cálido de la taza entre mis manos, asomarnos a la ventana y llenarnos el alma con el aire limpio que dejan las lágrimas celestiales. De nuevo utopías, soledades, latidos desacompasados.

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