viernes, 6 de enero de 2012

Te vas

Te vas aunque yo no quiera,
aunque me aferre a tu mano
y te despierte cuando duermes
porque temo que duermas demasiado.
Te vas y te llevas los latidos
que reprime mi corazón desolado.
A veces, te sorprendo mirándome,
con tus ojillos negros y sabios,
y hablamos sin pronunciar palabra,
palabras que nunca necesitamos,
porque yo veía en tus ojos
y veías tú en los míos retazos
de la vida que me zarandeaba
pero que empezaba y acababa a tu lado.
Porque siempre has sido mi norte,
el punto de partida que marcó mi pasos,
pasos errantes hoy, que me llevan y me traen
aún sabiendo que se va perdiendo tu abrazo.
Es esta la pena que me ahoga,
la que ahoga el iris de mis ojos apagados,
no imagino mi mundo sin ti,
no puedo, no quiero imaginarlo,
despertar y querer oirte,
necesitar para vivir tu abrazo
y convencerme de que ya no hay forma
de que son huérfanos mi oído y mi tacto.
Quisiera encadenarte a mi vida,
cambiarme por ti y seguir luchando,
librar yo esta batalla que pierdes
y que te aleja y te va apagando.
Te necesito en mi vida,
necesito el calor de tus labios,
ese abrazo que irradia bondad
y sosiega mi alma hecha pedazos.
Pero te vas, aunque yo no quiera,
aunque me aferre a tu mano,
y te despierte cuando duermes
temiendo que duermas demasiado.

1 comentario: