Cuántas entradas inacabadas, cuántas. No tengo nada que decir o quizá sea todo lo contrario, que podría escribir tanto que no tiene sentido escribir nada.
Supongo que el tiempo me devolverá la cordura y el ánimo. Los problemas y los reveses que me regala la vida se amontonan, me los cargo a la espalda y sigo hacia adelante, hacia ninguna parte, pero los arrastro, tiro de ellos. Digo yo que llegará el momento en el que el cuerpo entero se niegue a seguir tirando y me suma en un letargo del que, quizá, saldré renovada y fuerte. Febrero.
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