Penumbra; ojos iluminados por la ilusión de ver ilusión en los míos. No saber qué decir y prodigar mil gracias con palabras vacías que nunca acabarán de definirme por dentro. Gracias.
No hacen falta sorpresas. Sólo es necesario estar, más cerca o más lejos, más tarde o más temprano, pero estar, y que tu corazón y el mío recuerden que han de seguir latiendo al unísono. Te pienso, no dejo de inventarte en cada resquicio de mi conciencia y de mi ser.
Sigue pasando el tiempo, me engulle sin remedio, sin pausa. Torbellino imparable que me lanza al vacío. Pero en la caída estás tú y me consuelas cuando abro, desesperada, los ojos buscando cordura. Permanece ahí, irradia vida a mis sueños, oblígame a sonreir y a abrirme a la vida que tantas veces aborrezco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario