domingo, 2 de octubre de 2011

Lo reconozco

Reconozco que, a veces, muchas veces, me mata el silencio, el vacío, la soledad. Reconozco que cojo el teléfono y que aborto llamadas que inicio porque, en realidad, no tengo nada que decir, sólo busco el contacto. Pero he de reconocer también que me gusta esta soledad, este silencio, este vacío que lleno conmigo misma, con mis quehaceres, con mis reflexiones, mis lecturas, mi música, mis velas y mi incienso... Podría pasarme así algunos días más. Hoy no necesito charlas, risas, compañía... Sola, conmigo, con mis historias, las mías, las que nadie entiende, las que nadie comparte, las que nadie conoce. Yo soy así. Quizá algo rara, quizá demasiado entusiasta de mi trabajo, de mis proyectos, de esta vida que no hace más que darme reveses que, por suerte, suelo ir esquivando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario