domingo, 11 de diciembre de 2011
Misticismos
Últimamente pienso mucho en eso de la existencia del alma inmortal, de la vida después de la muerte corpórea. No es lógico, es incluso ridículo, pensar que una vez que el cuerpo queda inerte, una entidad inmaterial se separa de él, viaja en el tiempo, en el espacio, y sigue viviendo. ¿Siguen, entonces, latiendo los recuerdos, los anhelos, las emociones que nos arrasaron mientras ese alma o espíritu permanecía encerrado en el cuerpo? ¿Seguimos recordando aquello que nos daba vida y, por contra, lo que nos la iba arrebatando? Si es así, quiero recordar una sonrisa, unos ojos, un escalofrío que provocó el tacto de tus dedos en mí. Sólo quiero recordar eso, allá adonde vaya mi alma.
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