Tu cabeza en mi regazo.
Tus mejillas entre mis manos,
pausada respiración que te hincha el pecho,
presencia y ausencia y ojos cerrados.
Descifraría ahora el enigma de tu piel,
cada poro, a conciencia, iría despertando,
te amaría hasta donde no alcanza ya la plenitud,
pero me conformo siendo la cama de tu letargo.
Mi consuelo sólo necesita mirarte…
Y que puedan tocarte mis manos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario