martes, 27 de septiembre de 2011
Qué ironía
La vida te ofrece un sinfín de momentos para que te tragues la lengua y te quedes perplejo, atónito. Después de enterrar banderas que ondeaban en el cielo azul, un paseo azaroso por aquel cementerio olvidado hace que tropieces con un retal insignificante de aquella bandera y ese retal enganchado en tu pie, inoportuno, tira del resto. Caja de Pandora abierta. Recuerdos que vuelven a mis pupilas, a las yemas de mis dedos, a cada poro de mi piel. ¿Cuántos recuerdos puede albergar la memoria? La mía es prodigiosa.
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