jueves, 26 de mayo de 2011
Rotos y descosidos
Lo que puede llegar a dar de sí una tarde. Puede dar tiempo a preparar un almuerzo y dar buena cuenta de él, a fregar los platos, a tomar el sol, a hacer una llamada, decir y escuchar palabras fuera de lugar, a ver que la pelota cada vez adquiere mayor tamaño y ves que no puedes pararla. Puede dar tiempo a encajar reproches sobre situaciones acontecidas en la edad de piedra, a cambiarse de ropa, coger el coche y conducir durante dos horas, comprar una tarta en el camino, llegar, poner las dos velas, cantar el "cumpleaños feliz" ahogando los sollozos, probar el amargo dulce, volver a patalear la misma pelota enorme, coger el coche de nuevo, volver a conducir dos horas sin ver bien, por la oscuridad de la noche y el exceso de humedad en los ojos. Da tiempo, dio tiempo a llegar, desvestirse, meterse en la cama, repasar cada palabra desafortunada, cada flecha lanzada con toda la intención de herir, cada plomazo que se ha hundido en el corazón, cada lágrima que abrasa la mejilla al deslizarse, los latidos del corazón en las sienes. Da tiempo a sentir que llega, tímida, la claridad incipiente del nuevo día. Da tiempo,da demasiado tiempo y pasan demasiadas cosas.
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