lunes, 16 de mayo de 2011
Salud
Es como la electricidad, cuando te falta, te das cuenta de lo importante que es. Después de dejar pasar tres días en blanco, sin hacer nada, absolutamente nada productivo, el dolor punzante se va despidiendo y hay ratos en los que llego a olvidarlo. La única ventaja es que he dormido horas y horas (aunque fuera un sueño inducido era, al fin y al cabo, sueño) y me siento muy bien, descansada y con fuerzas para soportar el último tirón, periodo que viene acompañado de exámenes y exámenes, tardes enteras corrigiendo... Aunque supongo que como los días ya se estiran tanto, habrá tiempo para todo. El tiempo, el tiempo, siempre a su merced.
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