viernes, 19 de agosto de 2011

Collage

Yo sé que te pienso más minutos al día
de los que empleas tú en pensarme.
Yo sé que te sueño y te busco
en momentos en los que tú no buscas a nadie.
Yo sé que creces y menguas en mi alma
según el día o la noche, según el mar que me bañe.
Yo me obligo a descreeme, a deshacerme,
a no oírme... y a gritarme.
Yo ando y desando el camino,
envidiosa de las olas y su lenguaje.
No quiero pero sí quiero,
me enojo y conmigo hago las paces,
te declaro la guerra y con un solo gesto
estoy, de nuevo, dispuesta al desarme.
Y mientras tanto tú,
presente o ausente, valiente o cobarde,
parece que no sueñas, no buscas,
no crees ni gritas al aire.
Tu alma es llanura,
camino ancho y estable;
mi alma es montaña rocosa,
vereda angosta y serpenteante.
Pero andas tú por mi vereda
unas veces, otras seré yo la que ande
por tu camino, dejando mis huellas,
y al final del sendero, ¿quién sabe?
camino y senda, montaña y pradera,
dibujen el mismo paisaje.

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