Se acabó el verano. Me refiero a mi verano, mis vacaciones. Dos días para volver a encajar en los patrones de siempre. Despertador, libros, aprendizajes y enseñanzas. Reencuentros, despedidas, caras nuevas...
Me llena de tristeza, y también me anima, la estampa que contemplo: la gente se despide de sus amigos, familia, del mar... Los veo con equipaje, haciendo cálculos para que quepa todo en el coche. Abrazos, citas para dentro de algunos meses, lágrimas... No soy la única que prepara las maletas, que anota todo lo que necesita llevarse. Voy dejando, de nuevo, vacíos los armarios de mi casa, lleno bolsas y maletas. ¿Donde guardo el alma?
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