sábado, 13 de agosto de 2011

Hacia atrás

Ni para coger impulso. Siempre mirando hacia adelante; proyectos, sueños, metas... Yo soy mucho de planificar, aunque últimamente he perdido la agenda. Lo mismo me da ocho que ochenta. Ahora no me importa trasnochar, madrugar o remolonear en la cama. No me incomoda comer tarde, no tener ganas de cocinar o pasarme toda una tarde haciéndolo. Mi vida y lo que en ella hay va surgiendo en cada momento. La vida va creándose con cada latido, de nada sirve planificar lo que ha de hacerse si no hay latido con el que se cree nueva vida.
Ya anochece antes. Lo comprobé ayer. Los días se van acortando. Imagino que dentro de nada, sin darme cuenta, estaré volviendo a casa envuelta hasta las cejas en mi bufanda, con las manos en los bolsillos, deseando llegar y tomarme un café bien calentito. Volverán los días en los que las once de la noche es la hora tope para ir a dormir y apetecerán los baños de agua caliente, secarse el pelo y ponerse calecetines para dormir. Lo mismo que cada invierno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario