miércoles, 17 de agosto de 2011

Luna de nácar

Si sueñas, si eres de los que aún sueñan
abre el cajón para que salga la luna.
Su brillo de nácar, pesado como el acero,
cubrirá tus sueños con armaduras,
los hundirá en las negras aguas,
y ella, desafiante, se reirá en las alturas.
Nadarás en vano, torpemente,
pero ya no habrá salvación alguna.
Respira el agua, trágate el nácar,
miembros paralizados, sueños que se difuminan.
Y entonces te escupe el mar,
vomitas el agua, te secas el nácar enmohecido,
hundes los pies en la tierra fresca,
te giras y emprendes un nuevo camino.
Dejas siempre la luna a la espalda,
prefieres vivir de día, con el sol,
que va de cara.
Y los sueños... ¿qué es eso?
ya no hay que tender el alma mojada,
verás que el nácar es un espejismo
y la luna... una ilusión de nácar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario