lunes, 1 de agosto de 2011
Será egoísmo
Pero qué bien sienta. Que te digan que aprenden de ti, que repitan algo que dijiste en un momento puntal, irrelevante, y que lo inyecten en sus razonamientos cotidianos como un axioma, eleva la moral de cualquiera, aunque se llame Modesto. Será egoísmo, o hedonismo, o narcisismo, pero me laten dos o tres corazones cuando sé que estás al lado, buscando mis palabras, mis gestos, mi presencia, mi voz. A veces, es sólo mi voz lo que buscas, eso basta, y a mi me basta para renovarme entera por dentro, llenarme de aire hasta sentir que me despego de la arena que durante el día entero, vulgar, abrasa mis pies y mi conciencia. Alimentas mis sueños, el tesoro más preciado de los mortales. ¿Qué sería una vida humana sin sueños? Los necesitamos ante la absurda existencia que nos lleva a ser marionetas interpretando un papel infinito y sin sentido. Soñamos, dormidos y despiertos, y nos cambia el color de los ojos y de la sangre cuando tenemos uno de esos sueños extraordinarios. Yo sueño poco, me di cuenta hace tiempo que es una práctica estéril que sólo provoca dolor, pero estoy empezando a cultivarla de nuevo. Es preferible quebrar tus alas contra la cúpula invisible que nos separa del Olimpo a no levantar el vuelo porque sabemos que nunca nuestros ojos se deslumbrarán con la luz celestial que emana de dicho monte. Sueñe el que pueda. Yo te cuidaré, como dios me dé a entender, a cambio de que sigas insuflando oxígeno a mis sueños.
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