jueves, 7 de abril de 2011

Eternidad

Me he levantado a mirar la noche,
quería oír el silencio,
mis ojos se hacen enormes,
buscando, en la negrura, algún movimiento.
Se mueven los árboles,
se dejan acariciar por el viento,
parpadean las estrellas,
y yo me siento inútil
en medio del firmamento.
Allí está la luna,
desde siempre la recuerdo,
en muchos momentos malos
y en otros buenos momentos.
El viento me hiela el alma,
me taladra hasta los huesos,
siento frío en el rostro,
pero quiero vivir este invierno.
Recuerdo tantas noches…
noches que ya no tengo,
 porque el tiempo roba, inexorable,
los instantes que voy viviendo.
Recuerdo el primer latido,
el primer rubor y el primer tropiezo,
recuerdo aquella mano amiga,
y recuerdo el primer beso.
Recuerdo las mariposas
que jugaban en nuestro pelo,
recuerdo llantos y dolor,
recuerdo tristezas y miedos.
Por eso, en esta noche,
quería oír el silencio,
y repasar con él, poquito a poco,
cada uno de mis recuerdos.

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