viernes, 29 de abril de 2011

Patinaje

Me quedo embobada siempre que veo un campeonato de patinaje artístico sobre hielo. La elegancia con la que se deslizan, la agilidad, la sencillez con la que el patinador la eleva a ella, la sostiene con un brazo, la lanza y ella cae, elegante, sobre el centímetro de la cuchilla de su bota. La velocidad que alcanzan, los patinadores deslizándose a escasos centímetros, sin rozarse nunca, las piruetas que reflejan la ausencia de miedo a fallar y estamparse contra el gélido suelo de hielo. Fascinante.

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