martes, 19 de abril de 2011
No hay manera
Incluso en vaciones, a 2000 kilometros de mi habitat natural, sigo sintiendo melancolia, pena, nostalgia... Ahora mismo echo de menos a mi famila. En Semana Santa siempre nos juntamos a comer. Mi madre comienza a cocinar desde la vispera para que el viernes santo degustemos sus maravillosos platos. Y luego, casi por intuicion, nos arreglamos y vamos a ver la procesion de los legionarios que acompañan a la virgen. Yo no soy creyente, ni devota, pero me estalla la emocion en el pecho cuando escucho las cornetas de las bandas que acompañan a los pasos, y el latido sordo del tambor que va marcando el lento fluir de la procesion. Y la saeta... Ese silencio abrumador, esa voz "a cappela" que puede oirse a lo lejos...No sé por qué, pero me emociona y este año, por primera vez, no voy a poder asistir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario