jueves, 21 de abril de 2011

Paseos

(Aviso de que sigo escribiendo en un teclado francés que carece de tecla para la tilde) .
Hay dias que soy capaz de levantarme a las 11 y otros, como hoy, en los que me desvelo y es preferible saltar de la cama (si no quieres contagiar tu desvelo) . Cuando me ocurre esto estando en casa suelo levantarme, tomarme una tila, leer un rato y si no es demasiado tarde, vuelvo a la cama para, con un poco de suerte, volver a dormirme. Hoy no estaba en casa, ni tenia libro que leer ni tila …
Bajé a la primera planta y cambié el suelo enmoquetado por otro de madera, muy elegante. Nos alojamos en una preciosa casa colonial de finales del XIX, con altos techos de madera, escalinatas en curva y amplias habitaciones . Lo unico que falla, para mi gusto, es la iluminacion, que es muy pobre .
A falta de tila, me servi una taza de café francés y lo acompañé con un trocito de chocolate negro. Abri la ventana del salon, saqué un poco el cuerpo y me dejé embriagar por el peculiar aroma de un lilo florecido cuya copa descansa entre las rejas del balcon. Me acordé entonces de que cuando era pequeña y me fui a vivir al campo habia un lilo en una cortijada abandonada que habia cerca. Cuando llegaba el momento de su floracion, yo cortaba algunas ramitas con flores y las ponia en mi cuarto, en un tarro con agua. Me encantaba entrar en mi habitacion y chocar contra ese olor tan delicado…
Acababa de amanecer. En la tele todo en francés… Cogi prestadas unas zapatillas de deporte (que suerte la mia que comparto numero de pie con algun habitante de la casa) y sali a dar un paseo. Me costo encontrar la senda de la que me hablaron dias antes. Se trata de un camino asfaltado pensado para caminantes y ciclistas que une mas de veinte pueblos . Espectacular. Es una senda que parece una cicatriz en el bosque ; los arboles centenarios cruzan sus ramas a unos seis metros del suelo y el silencio que reina es sobrecogedor. Es un bosque que me ha recordado a la pelicula de Narnia. Solo faltaba el fauno.
Diversos pajaros amenizaban mi paseo con su canto ; unos con un trinar repetitivo y dinamico ; otros, mas acompasado y tranquilo… Toda una gozada.
Habia dejado una nota informando de mi salida pero no queria preocupar a nadie con una ausencia demasiado prolongada , asi que volvi despues de tres horas de paseo (contando la ida y la vuelta) . Llevaba el alma repleta de tranquilidad, de paz… Era una de esas veces que sientes que incluso respiras mejor, sientes que los ojos te sonrien… Desafortunadamente , toda esa paz interior se esfumo al girar la llave : todos desayunaban ruidosamente, madres que reprochaban en francés a sus hijos que dejaran enfriar los croissants, otros que se sorprendian de mi salida y en un mal español me preguntaban si me encontraba bien mientras, al mismo tiempo, otros me preguntaban si tostadas o croissants, te o « café au lait »… La hospitalidad gala .

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