Esta tarde he venido a verte.
Tú sigues igual,
tan callado como siempre.
Vengo y te hablo,
a veces de forma inconsciente,
vuelvo porque sé que me escuchas…
Y porque el campo ya está verde.
Son infinitas las flores,
se respira vida en el ambiente,
los ojos lloran cuando contemplan
tanta belleza inocente.
El trinar de los pajarillos,
el susurro del agua en la fuente…
Todo sigue igual, igual que entonces,
por eso he venido a verte.
Porque sigo recordando tu voz,
y tu risa, y tus palabras,
tus ojos entornados por el sol,
tus brazos grandes que ya descansan.
Todo sigue igual aquí,
y yo sigo sintiendo nostalgia.
En el fondo de mi alma rota,
suena, aún, el eco de tu garganta.
Esta tarde he venido a verte,
yo sé que tú me escuchas,
yo sé que tú me sientes.
El camino sigue igual,
zigzaguea como siempre,
y sigue igual el río y los olmos,
y el susurro del agua en la fuente.
Yo sé que tú lo notas,
yo sé que tú lo sientes.
Y es que cuando la vida se va
porque llega la muerte,
siguen latiendo los recuerdos
aunque sólo el alma los siente.
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